“ A mi hermano, hombre o mujer, que hoy sufre prisión en donde prevalezcan situaciones de tortura similares a las que describe este libro. En cualquier parte del mundo en donde no tengas libertad, sé que sueñas, sufres, callas, esperas y tienes corazón. Y también que no te puedes defender.
Por eso dedico este libro a los hermanos que se pudren en las cárceles del mundo donde no existe esperanza.” - José León Sánchez, presidiario costarricense.

El libro La Isla de los Hombres Solos, del escritor costarricense José León Sánchez, llegó a mis manos con sonoras recomendaciones, ya que se decía fue escrito por un presidiario de la isla San Lucas, en el Golfo de Nicoya, en la cuál se había construido un famoso penal en el siglo pasado. Las memorias que podría contar un reo me parecieron llamativas, en un capítulo un tanto negro de nuestra historia y precisamente he decidido escribir un poco de mi experiencia con este gran libro, no solo costarricense sino global.
José León Sánchez nació en Río Cuarto, en una familia donde solo había mujeres, y al no poder la madre mantenerlo, lo obsequió a los pocos días de nacido. Estuvo viviendo en el Hospicio de Huérfanos y después en el Reformatorio de San Dimas, donde se convertiría en delincuente juvenil, y sería condenado a 45 años de prisión.
Este autor se hizo famoso a sus 19 años, no por sus escritos, sino por que fue acusado de robar las joyas de la Virgen de los Ángeles. La opinión pública como era de esperarse estalló de indignación ante el atentado contra la negrita, y el joven José León fue acusado de tal diablura. No estoy seguro si el fue en realidad el autor de esa acción, pero lo cierto es que fue obligado a escribir su confesión, mientras unos oficiales le hurgaban los tímpanos y las muelas con alfileres… y así quedo bautizado como “El Monstruo de la Basílica”.
Luego ante un juicio injusto y parcializado, donde el juez no hizo caso a los alegatos de nuestro escritor por su confesión mediante tortura, fue excomulgado por la Iglesia Católica, y lo sentenciaron a prisión perpetua en aquella isla llamada San Lucas, a diez millas de Puntarenas:
“Entre mis compañeros algunos imploraban de rodillas que no les llevaran a ese presidio. El gesto de viejos reos me llenó de sorpresa y me hizo preguntar:
- ¿Pero en realidad existe un lugar mas inhumano, doloroso y horrible que esta penitenciaría?
Saber la respuesta me costó pocos días” -Prologo del autor a su edición clandestina, 1950.
Ahora bien, en la novela propiamente se narra las vivencias de un reo, la cual contaré de manera general, ya que no quiero describir una historia que sé José León Sánchez se las contará mejor que yo.
Jacinto era un joven de un poblado lejano, quien tuvo múltiples conflictos para probar y conquistar a su amor Maria Reina, la cual era una linda muchacha de la comunidad, con la que él tuvo hijos y demás. Sin embargo un altercado cambia el rumbo de la historia, y Jacinto es llevado a San Lucas, siempre con el cariño a su Maria Reina:
“Su manita cálida iba acurrucada entre mis manos.
Era una manita caliente como gallito de frijoles recién sacados del comal y suave como el plumaje de un pollo de a mes.”
En San Lucas se desarrolla la mayor y más importante parte de la historia. Jacinto llega a la isla y se deshumaniza, ya que la vida en La Isla de los Hombres Solos en esos tiempos, contribuía a construir en el reo un corazón de piedra.
La novela es dinámica, con constantes conflictos, anécdotas, alegrías, y sobre todo tristezas. La isla es un escenario que ve pasar las continuas transformaciones de las personas, y de la misma historia costarricense, ya que San Lucas no está aislada de los cambios generados con la revolución del 48, la visita de uno que otro presidente, el asesino de Moreno-Cañas, la evolución del sistema penitenciario, y otros.
Los reos fueron víctimas constante del temperamentos de los comandantes, los cuales eran los encargados de la isla, y sus maneras de actuar eran diversas, algunos terribles otros un poco menos terribles, pero en general la represión de los internos era la regla en la isla.
Las constantes fugas, las “mujeres” del plenario, el rechinar de las cadenas, la mala comida, las protestas, enfermedades, “Margarita”, la tortura, la explotación, la esperanza de libertad, entre otros acontecimientos y actitudes, se desenvolvieron en el telúrico teatro que fue San Lucas.
Finalmente, no me queda más que invitarlos a conseguir este relato, el cual nos muestra una parte de la negra historia de Costa Rica, y que sirvió para generar conciencia sobre el trato hacia los reos a nivel mundial.
“-Los huevos quedan en el muelle- dicen los guardianes cuando se nos anota en el registro de entradas en una forma bastante infame, inculta, pero cruelmente cierta y devastadora: el hombre ya no existe en un presidio.”
- La Isla de los Hombres Solos, José León Sánchez.
Luis AguilarSan Lucas José León Sánchez Isla los Hombres Solos